Mientras autoridades y miembros del congreso de la República, entre ellos el ex-procurador Maya, se apresuraron en su momento a apoyar a RCN y CARACOL TV en el proceso licitatorio, en expresiones que dejan el sabor de que son los grandes medios de comunicación los que mandan, NADIE SE ATREVIO A PONER SOBRE LA MESA la necesidad de exigir programaciones que respeten la teleaudiencia y no sigan pervirtiendo la niñez y la juventud.
Los colombianos de bien, esa inmensa mayoría silenciosa, que no goza de grandes medios de comunicación pero que sí debe aprender a hacerse a escuchar y a exigir que la integridad psicológica de la familia sea respetada, debemos plantearnos como tarea generar un gran movimiento que cuestione los contenidos y la concepción con la cual son elaborados, al igual que exija el replanteamiento total de la ´manera como son puestos en cartelera.
Es esta una dificilísima tarea, pero podemos realizarla.